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Investigación santiaguina revela mal uso de métodos anticonceptivos por parte de universitarias caleñas

Santiago de Cali, febrero 13 de 2014  –  009.Año 9.

Más de la mitad de las universitarias de Cali, el 63 %, ha usado la píldora de emergencia para evitar un embarazo y el 35, 7 % lo ha hecho en más de una ocasión. Asimismo, 7 de cada cien admitieron haberla utilizado en su última relación sexual.

 

Estas son algunas de las preocupantes realidades que deja al descubierto un estudio liderado por el médico John Palacio, magister en Salud Pública y coordinador del Programa de Promoción y Prevención de la Universidad Santiago de Cali, USC, para desarrollar la tesis de su maestría, la cual estaba centrada, principalmente, en el uso de la píldora de anticoncepción de emergencia.

 

“Desde el consultorio vemos que las chicas están utilizando este método con mucha frecuencia, pero no teníamos el dato preciso sobre qué tanto lo estaban usando”, comenta Palacio. (Ver ficha técnica de la encuesta de dicho estudio).

 

El 63 % de consumo de la llamada ‘Píldora del día después’ entre las estudiantes de las universidades de Cali fue el dato que más lo sorprendió, “pues es el porcentaje más alto a nivel mundial”.

 

Estudios de anticoncepción de emergencia entre universitarias, realizados en otros países arrojaron los siguientes resultados: en Corea del Sur usan ese método el 13 %; en España, el 48 % y en Brasil, el 50 %.

 

La encuesta que desarrolló Palacio en 2011 en cuatro grandes universidades de Cali - prefiere no dar nombres para no herir susceptibilidades- y que terminó de procesar en 2012 y 2013, permitió conocer otros datos relevantes: el 12 % de las universitarias de Cali se han embarazado; el 90 % de sus embarazos no son planeados y casi la mitad (43,25 %) de estos embarazos no deseados terminan en aborto.

 

Encontramos incluso universidades, advierte Palacio, “donde 1 de cada 4 embarazos terminó en aborto y hasta universidades donde 3 de cada 5 embarazos fueron interrumpidos”.

¿Pero, dónde está el problema?

 

Visto desde el campo de salud pública, afirma el doctor Palacio, es importante tener en cuenta que los métodos anticonceptivos regulares (pastillas, inyecciones, la tee de cobre, etc) brindan una eficacia por encima del 97,98 %, en cambio la píldora de emergencia “solo ofrece un 80 %, en el mejor de los casos”.

 

Y nuestras universitarias, añade Palacio, no poseen o no tienen muy clara esa información. Lo que las está llevando a utilizar la píldora de emergencia en vez de anticonceptivos tradicionales, primero, porque lo ven mucho más práctico: en vez de tomar 21 o 28 anticonceptivos durante todo el mes optan por tomarse una o dos pastillas de emergencia y con eso creen resolver el problema.

 

Esa preferencia por la anticoncepción de emergencia está multiplicando los embarazos en la población universitaria, la mayoría no deseados, explica el médico Palacio, lo que conlleva al riesgo inherente de la práctica de más abortos.

 

Sonia Quebradas Jiménez, enfermera con magister en Salud Pública, quien coordina el área de Salud Sexual y Reproductiva de la Secretaría de Salud Municipal advierte que la píldora de emergencia “jamás puede ser un método rutinario de planificación, pues como su nombre lo indica, es un sistema de emergencia: si hay una relación no consentida (violación), si falla el método regular (la ruptura de un condón), o que la mujer se dé cuenta que un dispositivo intrauterino lo tiene fuera de la cavidad uterina, que se le haya olvidado tomar la pastilla o inyectarse, o sea, para situaciones fortuitas”.

 

Además del riesgo en el nivel de seguridad, agrega Quebradas, las píldoras de emergencia pueden provocar un desorden hormonal, por lo tanto puede generar sangrados intermitentes, lo que le impediría a la usuaria saber en qué momento está ovulando.

 

El uso frecuente de la píldora de emergencia puede alterar su efectividad. “Si una mujer en el mismo ciclo de un mes utiliza este método varias veces, su efectividad puede disminuir”, ilustra Quebradas.

 

Esto pudo haberle ocurrido a Elena Sánchez*, universitaria que resultó embarazada a los 23 años, a pesar de haber tomado la píldora de emergencia.

 

“En ese momento yo no estaba planificando, pero sí tomé la pasta del día después. En realidad fueron dos: una a una determinada hora y la otra doce horas después, no recuerdo bien. Pero no me sirvió, quedé embarazada. Antes la había tomado en otras ocasiones y me había servido”.

 

Interrupción de embarazos

 

A diferencia de *Elena que decidió continuar su embarazo, su bebé hoy ya tiene seis meses, son muchas las que se arriesgan a un aborto clandestino, asesoradas por amigas que han estado en la misma situación.

 

De acuerdo con Palacio, las universitarias compran en la droguería el medicamento para abortar, se toman dos pastas y otras dos se las ponen dentro de la vagina y en cuestión de 24 horas están abortando. “Un porcentaje de estas chicas tiene complicaciones severas. Usualmente tienen sangrados muy abundantes, abortos incompletos e infecciones que se tornan graves. Y si no acuden rápidamente a una institución de salud pueden hasta morir”.

 

Palacio recuerda el caso de una chica de 22 años que llegó a su consultorio para que la viera después de una semana de sangrado. “Ella tenía miedo de decirle a la familia y temía ir a una EPS porque sabía que el aborto que se había practicado era ilegal. Por eso, resultó complicado convencerla de que tenía que ir a la EPS para que le ordenaran una ecografía y si llegara el caso, para que le hicieran un legrado”.

 

En efecto, prosigue Palacio, a la paciente le hicieron la ecografía que mostró que tenía restos ovulares (de placenta, de saco embrionario) y tenía, además, un riesgo inminente de infección. Entonces, le hicieron el legrado, le suministraron antibióticos y logró salvarse.

 

A generar cambios

 

Estudios como el del doctor Palacio, advierte la enfermera magister en Salud Pública Sonia Quebradas Jiménez, de la Secretaría de Salud de Cali, nos están demostrando “que las metodologías que estamos utilizando no llegan a nuestros jóvenes, que no son las que permiten una mayor comunicación y confianza con ellos; que posiblemente los horarios que ofrecemos en las instituciones no son los adecuados, que quizá estamos hablando de lenguajes y de lógicas distintos”.

 

Necesitamos, continúa Quebradas, reforzar los servicios que brindamos, como los 26 Servicios Amigables para Jóvenes que se ofrecen en centros y puestos de salud de Cali con los que se busca generar relaciones de confianza con los chicos y en donde el componente de planificación familiar es muy fuerte.

 

“Necesitamos reforzarlos, tenemos que apuntarle a servicios distintos, con horarios distintos, entender que a los jóvenes no les gusta hacer cola, que todo el mundo se entere de que van a preguntar por planificación, que les gusta hablar con profesionales más jóvenes; entender que prefieren unos métodos de comunicación modernos, oportunos.

 

Creo que las Secretarías y las instituciones tienen que seguir avanzando para lograr que el acercamiento con el joven sea mucho más fácil, mucho más horizontal, más comprensible y sobre todo, la respuesta debe ser mucho más oportuna”, afirma la profesional.

 

Y agrega: “A veces creemos que los mensajes que damos son suficiente, pero estudios como este nos están demostrando que no llegamos a la población que tenemos que llegar”.

 

El médico Palacio subraya que cuando se les da una información a los jóvenes en su propio lenguaje y sin tapujos, de una manera atractiva, los resultados suelen ser muy positivos.

 

Así lo vivenciaron él y su grupo de colaboradores en la Universidad Santiago de Cali, USC, cuando desarrollaron la Campaña Piensa Porno, a raíz de los resultados arrojados por la encuesta del estudio ( afiches).

 

La campaña se desarrolló en tres semanas y el objetivo era darle a conocer a la población estudiantil que existe en la USC un programa de salud sexual y reproductiva completamente gratuito, al que pueden acceder de manera inmediata y que allí, además de obtener información de los métodos anticonceptivos y de prevención de infecciones de transmisión sexual, incluso les dan condones y métodos de anticoncepción.

 

B9El incremento de consultas de anticoncepción en el período comprendido entre el 24 de octubre al 16 de noviembre de 2013 en la USC, comparado con igual lapso de 2012, fue de un 512 % : se pasó de 16 consultas a 82, en tres semanas, luego de la campaña de comunicación.

 

Y de acuerdo con Palacio, ya se solicitó la ejecución de esta actividad dirigida especialmente a los estudiantes nuevos, “porque ellos llegan inexpertos, atemorizados, no saben que existe un área de Salud y que hay un servicio de planificación sexual. Entonces nos enfocamos bastante en ellos para darles la información”.

 

A pesar de los programas de salud sexual y reproductiva que las universidades brindan a sus estudiantes, expertos consideran que aún hay mucho por hacer al interior de las mismas instituciones educativas para que estos programas sean más efectivos, al igual que al interior de la familia, los colegios y la sociedad en general.

 

Pero lo más importante es que los jóvenes comprendan que estas situaciones ‘embarazosas’ en la universidad se pueden prevenir, pero no ingiriendo una píldora anticonceptiva de urgencia de manera irresponsable o enfrentándose, generalmente solos, al infierno del aborto, porque tarde o temprano este deja profundas secuelas físicas y emocionales.

 

La píldora de emergencia

 

La píldora de emergencia o la PostDay, comenta el doctor Jesús Arnaldo Reyes Martínez, especialista en Medicina Familiar y en Sexología Clínica, es un anticonceptivo de emergencia de última generación. Es un método que ayuda a la mujer a no quedar embarazada después de haber tenido relaciones sin ningún tipo de protección anticonceptiva.

 

Se conocen como las pastillas del día después, del siguiente día o postcoitales, ya que se pueden tomar hasta 72 horas después de haber tenido relaciones sexuales sin protección.

 

No terminará un embarazo si se toma cuando la paciente ya está embarazada (no sirve como abortivo).

 

La píldora contiene hormonas que previenen la concepción. Pueden impedir el embarazo porque inhibe la ovulación cuando se administra a mitad del ciclo. Hace más difícil que los espermatozoides lleguen al óvulo para alterar la movilidad de la trompa. Y hace que la membrana del útero se vuelva más delgada de tal manera que los óvulos fertilizados no puedan adherirse al útero, explica Reyes Martínez.

 

Cuando una joven toma este tipo de píldoras con cierta frecuencia puede alterar su ciclo menstrual de tal forma que, posteriormente, no se sepa si hubo o no ovulación, lo que dificulta saber en qué día del ciclo se encuentra y dificulta, además, saber si puede o no quedar embarazada.

 

Su uso exagerado puede provocar manchas en la piel a manera de intoxicación, dolores de cabeza, hipersensibilidad en el busto y pequeño sangrado fuera de tiempo.

 

La pastilla pierde su efecto cuando el cuerpo se acostumbra a recibirla. Por eso solo se debe utilizar como método de emergencia y no como método anticonceptivo establecido.

 

La paciente se debe tomar las dos pastillas de la caja: la primera antes de las 72 horas de la relación sexual sin protección y la segunda, a las 12 horas después de la primera.

 

La Organización Mundial de la Salud, OMS, dice el médico, propone la toma de las dos tabletas al mismo tiempo.

 

Testimonios

Muerte y remordimiento

 

Dos casos comparte el médico Jesús Arnaldo Reyes Martínez de universitarias que decidieron abortar:

 

“Mujer de 20 años, cursando octavo semestre de medicina, con muchas cargas académicas y familiares, con sexualidad no segura, queda en embarazo y decide abortar. Una semana después empieza con molestias abdominales y fiebre, le diagnosticaron una infección dentro del útero. Posteriormente, por miedo a quedarse hospitalizada con dicho diagnóstico, se va para su casa en donde dos días después se acentúa la infección y muere”.

 

“El otro caso es el de una joven de 16 años de primer semestre de comunicación social, que acude a cita médica por ideación suicida. En el interrogatorio de la paciente lo único que la motiva a hacerlo es ‘haber matado a su bebé’”.

 

Optaron por la vida

 

Estando en noveno semestre de comunicación social, en 2011, Ximena Rodríguez* resultó embarazada. Tenía 23 años. Cuenta que aún no sabe qué falló, pues dice, ella y su novio planificaban, aunque no con preservativo, porque no les gustaba. Nunca pensó en abortar ya que siempre recordaba las enseñanzas de sus padres: es más asesina una mujer que aborta que alguien que mata con un arma. Además, contó con la colaboración de su familia y el padre de su niña.

 

Los dos años que estuvo por fuera de la ‘U’ se los dedicó a su bebé y retornará a clases en febrero.

 

Liliana Arango* solo se dio cuenta de que estaba embarazada cuando ya tenía cuatro meses, pues durante el primer trimestre de gestación menstruó. Planificaba inyectándose. Confiesa que usó la píldora de emergencia “muchas veces, mientras no tuve una relación estable, mucho más joven”.

 

Su bebé, “fruto del amor”, hoy tiene año y medio.

*Nombres cambiados por petición de las fuentes.

 

Servicios en centros educativos

 

Además de charlas informativas y talleres, en varias universidades Cali se promueven otras iniciativas que contribuyen a que los estudiantes opten por una sexualidad responsable y segura.

 

En la Universidad del Valle, por ejemplo, manifiesta Lida Janeth Montilla, enfermera de Promoción y Prevención del Servicio de Salud de la institución, todos los días se atienden 40 consultas de planificación familiar, “30 son controles a mujeres que ya comenzaron algún método y 10 de las que apenas se inician”. Comenta que los métodos de planificación cobijados por el POS como los inyectables y orales de primera generación la universidad los subsidia en un 40 % a los estudiantes. Sobre los de segunda, tercera y cuarta generación se les da asesoría, pero ellos los deben adquirir.

 

En la Icesi, destaca Ana Cristina Marín, directora de Desarrollo Humano y Salud Integral de Bienestar Universitario, además de los programas de prevención y de valoración, se atiende, a través de la enfermería, a los estudiantes que planifican.

 

Cuando se ha tenido casos de jóvenes embarazadas que necesitan un manejo especial se les brinda también acompañamiento sicológico.

Además, dice Marín, la universidad tiene la mejor disposición para atender los requerimientos de una embarazada: si debe suspender el semestre o darle un plazo para que presente exámenes, etc. Y a los muchachos muy jóvenes que van a ser papás o ya lo son y tienen que asumir una responsabilidad económica “los acompañamos para que puedan permanecer en la ‘U’. Vemos cómo se les apoya: si tienen opción de unas monitorías o de cuadrar su horario para que les dé tiempo de trabajar, etc”.

 

Ficha técnica

 

La encuesta fue aplicada a 600 estudiantes en el año 2011, fue procesada en 2012 y parte de la misma fue divulgada en 2013 a través de una campaña de prevención en la Universidad Santiago de Cali en 2013.

 

Para la encuesta fueron escogidas cuatro grandes universidades de Cali, entre pública y privadas, confesionales y no confesionales.

Abarcó población de estratos 1 a 6.

 

El muestreo fue aleatorio. Se identificó un determinado número de encuestas por cada institución y se le entregó a la estudiante (que no daba su nombre, solo el de su centro educativo) un cuadernillo con las preguntas, que era autodiligenciado. Pero había un encuestador acompañándola por si tenía algún interrogante.

 

*Entrevista Tomada del Diario El País, Periodista Merít Montiel  

 

Vea versión Online Aquí

 

 

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